Grupos chinos han realizado ciberespionaje contra México: Mandiant

Los ataques se agravan en América Latina y específicamente, en México, debido a que el nivel de madurez en ciberseguridad es bajo y la capacidad de detectar un ataque de este tipo es muy limitada. 

Si bien el reporte no es especifica para México cuáles son los sectores que han sido vulnerados por estas actividades de ciberespionaje, Julián Dana, director de Mandiant para Latinoamérica, dijo que son el gobierno y las industrias con las que el Estado chino hace negocios a las que apuntan estos ataques. “Aquellas industrias en las que ellos hacen negocios son a las que van a entrar”, dijo el especialista.  

“México no es la prioridad para ellos por el momento, pero hacia el futuro quieren saber cómo serán las relaciones con el país”, añadió. Los sectores académico, aeroespacial, bancario, químico, de la construcción, de defensa, los sistemas electorales, ingenieriles, de energía, alta tecnología y varios más son a los que están abocados los esfuerzos de ciberespionaje chino en más de 20 países de todos los continentes.   

Según el documento, los grupos APT son actores estados-nación que generalmente están enfocados en actividades de ciberespionaje. “Siempre que haya una relación comercial, China quiere sacar ventaja y los grupos APT buscan tener ventajas estratégicas, ¿qué van a hacer del otro lado?, ¿por qué?”, dijo Julián Dana, director de Mandiant en Latinoamérica.

El especialista aseguró que esto se exacerba en América Latina y específicamente, en México, debido a que el nivel de madurez en ciberseguridad es bajo y la capacidad de detectar un ataque de este tipo es muy limitada. 

Largo baile con China

En 2015, los presidentes Barack Obama y Xi-Jinping establecieron un acuerdo para que China desistiera de sustraer información protegida en Estados Unidos, lo que hizo que las actividades de ciberespionaje por parte del país oriental se redujeran. Esto no sucedió en otros países, en donde la actividad de ciberespionaje del gigante asiático se mantuvo, de acuerdo con Dana.

En 2018, el ciberespionaje por parte de grupos localizados en China volvió a ser un tendencia. “La actividad que se cree que está vinculada a operadores respaldados por el Estado ahora parece estar relativamente enfocada en mantener la inteligencia estratégica y centrarse en los desarrollos geopolíticos”, refiere el documento.

“El ciberespionaje de China está últimamente muy enfocado a todo lo que esté relacionado con el One Belt, One Road, la nueva Ruta de la Seda, porque van a invertir mucho en carreteras, energía y China siempre que tenga relaciones comerciales con países, va a buscar información extra”, aseguró el especialista.

El One Belt,One Road es una iniciativa del gobierno chino para establecer dos nuevos corredores comerciales, uno por tierra y otro por mar, los cuales conectarán al gigante asiático con sus vecinos: los países de Asia central, Medio Oriente y hasta Europa. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, China ya ha comprometido 1 billón de dólares en el proyecto, que alcanza un mercado de más de 3,000 millones de personas y es un eje clave en su visión de la globalización.

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Vía @eleconomista

A Karen la vendieron a través de internet en más de una ocasión, al igual que miles de mujeres cuyas imágenes a diario son comercializadas en páginas con fines delictivos a través de una modalidad denominada venta de packs.

Aunque la comercialización no es de manera física, sus nombres, fotografías y datos personales son vendidos y revendidos en más de 30 cuentas de twitter que ofertan imágenes y videos de carácter erótico y sexual.

La de Karen es sólo una de las miles de historias de mujeres que viven ciberviolencia, la cual, considera, podría equipararse a la explotación sexual, pues la venta de este material va desde los 400 pesos hasta los más de mil, si se ofrece la ruta al trabajo, escuela o actividades diarias.

Sus intentos por denunciar lo que considera como un delito que la coloca bajo riesgo inminente de rapto, violación o trata de persona, no han prosperado debido a que las autoridades se dicen atadas de manos porque en el Código Penal de Oaxaca no está tipificado el ciberacoso, el doxing (publicación de información privada), la ciberviolencia o la porno venganza.

Impacto emocional

“Esto inició un año atrás, un amigo me informó que una de mis fotografías estaba circulando en Twitter en una página de venta y compra de imágenes de contenido sexual. En ese momento me fue muy mal emocionalmente”, relata.

Las fotos de Karen aparecían entre otras muchas más, con mensajes en los que se prometían fotografías de glúteos, senos o desnudos totales, material allegado a través de ex novios o ex parejas de las mujeres exhibidas con quienes en su momento habían practicado sexting.

“Pedí a varias personas que reportaran la cuenta y se logró bloquearla. Al mes nuevamente subieron otra foto en una cuenta diferente y posteriormente comenzó el acoso sexual vía telefónica”.

Difícil probar el delito

Ante el riesgo, acudió a la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos contra la Mujer por Razón de Género. La denuncia fue presentada por acoso y remitida al Ministerio Público, sin embargo, no prosperó porque no pudo probar el delito.

Ante el vacío y la falta de acción de las autoridades, la imagen de Karen nuevamente fue circulada en otra cuenta de Twitter de compra y venta de packs en donde convocaban a los integrantes de estas comunidades a enviar más “material” de manera anónima a cambio de una paga. En sólo un mes fueron ofertadas 12 veces fotografías distintas obtenidas de sus redes sociales.

El desamparo

Acudir ante la policía cibernética de Oaxaca, tampoco funcionó. Lo único que le ofrecieron era orientación para lograr bloquear las cuentas. Su camino también incluyó una queja ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), instancia que tampoco pudo auxiliarla. “Quedé a la deriva”.

Actualmente continúa siendo víctima de acoso, incluso, han llegado a tocar a la puerta de su casa durante las madrugadas y a ser vigilada.

La ruta del delito comienza con un mensaje

“¿Tienes el pack de alguna chica de Oaxaca que quieras vender de manera anónima?, Contáctame…” expresa el anuncio difundido sin ninguna restricción en redes sociales en cuentas que aparecen y desaparecen. Una de éstas ofrecía más de 700 packs de distintas mujeres, todas de Oaxaca.

La venta del pack va desde los 400 pesos y va subiendo el precio si se proporcionan otros datos como cuenta de facebook, dirección, lugar de estudio o trabajo debido a que la información es vendida por personas que conocen a las víctimas, mismas que van desde estudiantes hasta docentes, servidoras públicas o madres amamantando.

Un dato interesante, es que dentro de los seguidores de estas cuentas que compran y venden packs hay servidores públicos, docentes, así como integrantes de sindicatos, según la información rastreada por las propias víctimas del delito quienes, ante la ausencia de las autoridades, se convierten en investigadoras.

Otra de las variantes violencias a las que se enfrentan las mujeres que denuncian este tipo de hechos es el machismo social y de las propias autoridades quienes responsabilizan a las víctimas por ejercer su libertad sexual, pues aún cuando las fotografías fueron intercambiadas con sus parejas en turno, con quienes había un vínculo de confianza, son señaladas como responsables del riesgo que enfrentan.

Más de 200 páginas de cyber violencia en Oaxaca

MariTryni, una de las impulsoras de la Ley Olimpia en Oaxaca, iniciativa actualmente en el análisis del Congreso de Oaxaca que busca tipificar la ciberviolencia como delito, señala que fueron contabilizadas al menos 200 páginas que ejercen ciberviolencia contra las mujeres y al menos 30 cuentas en twitter que comercializan fotografías de mujeres en la entidad.

Parte de las fotos son comercializadas son producto del sexting, una práctica válida que ejercen las personas como un derecho sexual.

“Es una práctica común que realizan hombres y mujeres pero también existe la violencia cuando se comparten estos contenidos sin el consentimiento de las personas. Con esta disparidad de género se afecta de manera diferente a hombres y mujeres”, señaló.

Pero no sólo son las fotografías con contenido sexual y erótico las que son comercializadas, también hay casos de mujeres captadas en su vida cotidiana pues hay personas que se dedican a fotografiar escotes, piernas, glúteos o por debajo de las faldas.

Recientemente, la Fiscalía General de la República informó que entre 2018 y 2019 fueron atendidos cerca de 65 casos de trata de personas, ciberacoso y tráfico de datos con contenido sexual, en todo el país, además de localizar a los usuarios de plataformas de ventas por internet de imágenes y videos de carácter erótico y sexual, denominados “packs”.

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Vía @nvitonoticias