Ramsés quiere ser Youtuber

Ahora que Silvia y Franco son papás, la alegría y el orgullo los invaden, pues su hijo Ramsés de tan solo 10 años es un niño sano, travieso y muy ocurrente y… ¿qué creen? Un día, vino a su mente que de grande quería ser un youtuber, como aquel chico que seguía en Internet. Ramsés siempre tenía en mente las alocadas actividades de su influencer favorito, aquel que platicaba de sus viajes, de sus divertidas anécdotas y de los videojuegos de moda. Al principio, sus padres lo tomaban a broma; se les hizo divertido seguirle la corriente. Ramsés grababa todo a su alrededor: se grababa a sí mismo, grababa a sus padres, grababa a escondidas en el colegio. Un día llegó de la escuela y empezó a grabar a su abuelo quien no entendía qué le causaba tanto revuelo y le dijo: —Ramsés ¿Qué estás haciendo?  A lo que Ramsés respondió: —Te estoy grabando abuelo, cuando sea grande quiero ser youtuber. Su abuelo le cuestionó el por qué no mejor pensaba en ser médico. Ramsés sonrió burlonamente y dijo: —Abuelo, tú no sabes de esto, los médicos no son famosos y yo sí quiero serlo.

Imagen: Anastase Maragos

Pasó un año y Ramsés ya no quería ir al colegio, pues decía que no lo necesitaba. Se pasaba horas por la tarde observando videos sin filtros, aunque él no entendiera de eso. Silvia y Franco pensaron que se le pasaría rápido el deseo…

Ramsés cumplió 15 años y dejó el colegio y conoció a una persona platicando a distancia. Charlaban diario sin que sus padres supieran. El anónimo le prometió que lo iba a hacer famoso, más de lo que él pudiera imaginarse; él le iba a decir todos sus secretos siempre y cuando dejara grabarse con la condición de que no dijera nada a nadie porque sería una sorpresa para todos cuando supieran que él era el youtuber número uno en la Tierra. Pasaron seis meses y Ramsés accedió, grabó miles de videos… cantando, bailando, disfrazado y maquillado. Un día, de la nada, sus vecinos empezaron a burlarse de sus padres diciendo que qué gracioso era Ramsés, que los felicitaban por sus miles y miles de likes, ya que estaba en el ranking número uno de videos “tontos” en la red.

Sus padres se sintieron humillados, pero más Ramsés al enterarse. Aprendieron juntos que la privacidad e integridad en línea deben cuidarse. Asistieron a terapia donde conocieron los riesgos que conlleva publicar tu vida privada en redes sociales y el hecho de no ser consciente de platicar con extraños que no son amigos reales.

Después de un largo tiempo de terapia…

Ramsés llegó a su casa con la cabeza abajo; su abuelo lo observó y le preguntó: —¿Qué es lo que te pasa amigo, dónde está mi muchacho lleno de alegría? A lo que Ramsés contestó: —Abuelo, no puedo más, me engañaron. Ahora soy el meme de todo mundo, ¿cómo podré repararlo? El abuelo dijo: —Hijo, yo no sabré de tecnología, pero creo que ahora te toca a ti ser un superhéroe, o mejor dicho “ciberhéroe”. Sigue con tus estudios, investiga y lleva el mensaje a todos los niños que puedas antes de que sean engañados o, peor aún, lastimados o secuestrados; no permitas que se roben la inocencia de los niños. ¡Podrías ser un “ciberdoctor”!.

Ramsés creció, estudió y se informó. También investigó y analizó estadísticas, se preparó. Ahora es un ciberdoctor que advierte a los pequeños sobre los posibles engaños en internet y a los padres de que no dejen solos a sus hijos pequeños por la vida con un dispositivo móvil.

¿Usted desearía ser así de “famoso” en una red social?

Moraleja: Toda acción conlleva una responsabilidad, pero cuando se trata de un menor, aún más.

Atentamente,

Ciber-Doctor Ramsés

Por: Lupita Mejía