Qué datos de nuestros hijos tiene internet y cómo pueden perjudicarles en el futuro

Con información de BBC News

Hasta hace algunos años, quizá una década, las preocupaciones que tenían los padres cuando sus hijos llegaban a la edad adolescente, aparte de cuestiones relacionadas con los estudios, se centraban en cosas como el primer consumo de alcohol, el coqueteo con las drogas, los riesgos ante un sexo sin protección, peleas nocturnas tras una noche de fiesta, etc.

Hoy día, sin duda, esto nos sigue sonando a todos los que somos padres y madres de adolescentes y jóvenes, pero con una salvedad, la preocupación, si cabe, es aún mayor.

¿Por qué? ¿Se emborrachan más? ¿Se drogan más? ¿Se pelean más?
La respuesta es no.

Todo con el smartphone

El problema es que ahora tienen la costumbre de documentarlo todo con sus teléfono móviles, tanto lo bueno como lo malo.

Así, aquello que antiguamente hubiera podido quedarse en una «mala noche», hoy les puede acompañar por el resto de sus días.

Sí, es lo que conocemos como huella digital.

Y como nos confirma el estudio que realizó empantallados.com, justo eso, la sobreexposición en internet, es la máxima preocupación que las familias tienen en la actualidad, por encima del uso abusivo u otros riesgos como el ciberbullying o el grooming.

Y tiene todo el sentido, ya que hacer un uso no seguro o problemático de internet o redes sociales es lo que puede traer como consecuencia el resto de peligros asociados a las nuevas tecnologías. Sabemos que WhatsApp, Instagram y Youtube son las aplicaciones que más utilizan los adolescentes y jóvenes. Pero también sabemos que del 98% de los que con 15 años navega por internet solo un tercio lo hace de manera no problemática.

Supervisar el rastro personal de los hijos

Si, además, pensamos que, como nos confirman un 6 % de los padres, les compraron los dispositivos cuando tenían entre 11 y 12 años, la necesidad de supervisar y controlar a esas edades el rastro personal que puedan ir dejando por la red es muy necesario. Pero, como dijo Voltaire, «comencemos aclarando los términos».

¿Qué entendemos por huella digital?

Se trataría de todos los rastros que dejamos al navegar por internet: los comentarios que hacemos en las redes sociales, fotografías o vídeos que subimos a las plataformas, los likes en las publicaciones, las descargas de apps, llamadas de Skype, uso de mensajería instantánea, registros de correo electrónico…

En definitiva, un historial online que, potencialmente, puede ser visto por otras personas o almacenado en una base de datos.

El rastro indirecto

También tenemos que saber que la manera en que funcionan los dispositivos móviles actualmente hace que generen una huella digital más indiscreta. Los smartphones reducen la capacidad de los usuarios de conectarse de forma anónima, ya que son los desarrolladores quienes tienen todo el control de la información que se envía a otros servicios o terminales.
Es más, muchas veces los servicios de localización están habilitados por defecto, o se incluyen en un conjunto de permisos que se solicitan al usuario al instalar la aplicación, por lo que podríamos ser geolocalizados al momento por cualquier persona.

Además de esto, están los llamados metadatos que vienen implícitos en las fotografías y vídeos que tomamos con nuestros dispositivos. Por ellos se sabe información como a qué hora fue tomada la imagen, en qué fecha, con qué teléfono y en qué ubicación.

Y, dicho esto, llega el momento «crisis»: ¿podría cualquier persona con unos mínimos conocimientos informáticos (sin tener que ser un ciberdelincuente, vaya) sacar esta información de nuestro contenido en redes sociales, blogs o foros, que previamente se hubiera descargado a su ordenador? La respuesta es sí y no. O depende.

Quién conserva los metadatos

Como nos confirma Javier Solueta, experto en ciberseguridad y análisis de riesgos para empresas, hay plataformas como Facebook, Instagram o Twitter que cuidan más la privacidad de sus usuarios y borran los metadatos de las fotografías y vídeos antes de ser publicados en sus perfiles.

Aunque sí guardan esa información, ojo, para poder «mejorar sus servicios y desarrollar otros».

Pero otras, como Flickr o Tumblr, o incluso el propio Google, no, ya que no alteran los archivos y conservan todos los metadatos.

Pero los metadatos no solo se encuentran en fotografías o vídeos, sino que están presentes en cualquier tipo de archivo digital, incluidos los textos o los PDFs.

Esto supone que a la hora de pensar en cuidar nuestra huella digital y posibles crisis de reputación que nos puedan causar, también tendríamos que pensar en cualquier contenido que subamos a la red.

En el caso de ordenadores o portátiles, todo es mucho más sencillo, ya que podemos navegar en privado o borrar cookies, eliminando todo rastro de nuestra huella online, salvo por los contenidos o archivos que subamos a las plataformas.

Hábitos de «higiene» en ciberseguridad

Por todo esto, se hace más que necesario desarrollar hábitos de «higiene» básica en el campo de la ciberseguridad.

Y esto es algo que debemos aprender en casa y desarrollar los adultos, para luego poder educar en digital a nuestros hijos:

  • No quedarnos con las configuraciones por defecto o preconfiguradas de apps y plataformas en las que nos demos de alta, sino personalizarlas según nuestras necesidades.
  • Leernos las políticas de privacidad antes de aceptarlas (¡Sí, de verdad que se puede!).
  • Utilizar diferentes correos, uno para los temas profesionales o personales, y otro para las compras online o configuraciones de redes sociales.
  • Usar una tarjeta de prepago para los eCommerce o una tarjeta de crédito distinta a la utilizada normalmente.
  • Utilizar contraseñas robustas de bloqueo de los dispositivos y de acceso a las aplicaciones o cuentas personales, y, si es posible, utilizar también la verificación en dos pasos.
  • Mantener los dispositivos siempre actualizados y con sistemas antivirus.

Novedades y actualizaciones

Porque, aunque siempre podamos clamar a Google esgrimiendo nuestro «derecho al olvido», hemos de saber que, en España, de las 249.564 solicitudes o peticiones de retirada de URL o 76.947 de borrado recibidas, tan solo se ha llevado a cabo un 44,6 %.

Facebook, Twitter y Youtube están entre los dominios de la mayoría de las URL que han quitado de la «búsqueda» de Google.

Así que, como si de una enfermedad se tratase, ¡más vale prevenir que curar!

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El baúl de los recuerdos ya no es privado

La identidad personal se va construyendo desde nuestro nacimiento. Conforme nos desarrollamos vamos identificando y formando características y cualidades de nosotros mismos.

¿Cuántas de nuestras generaciones guardaban fotografías que nos identificaban en cada una de nuestras etapas de desarrollo, en el famoso “baúl de los recuerdos”? Un dato curioso era que en su momento solo los familiares y amigos muy allegados eran los afortunados en poder disfutarlas, sin tener acceso a ninguna copia, pues la privacidad de esas fotografías era fundamental.

Ahora nuestro mundo y la privacidad ha cambiando, vivimos en la era digital. Muchas de las fotografías de nuestros hijos se encuentran circulando en redes sociales al ser compartidas por nosotros o sus abuelos, tíos, amigos, etc., muchas veces sin su consentimiento. Sabemos que la felicidad de capturar y “compartir” ese recuerdo o algún momento tan especial nos “gana” y además lo vamos a tener ahí para siempre, sin embargo debemos ser sumamente cuidadosos de cuidar su intimidad, ya que ellos aún no tienen la oportunidad de elegir ni autorizar el contenido de sus publicaciones. Esta situación además puede serles incómoda, ya que a los niños no se les permite técnicamente registrarse en la mayoría de redes sociales hasta que cumplen 13 años, lo que significa que algunos adolescentes que respetan las reglas se sorprenden cuando finalmente se conectan pues encuentran material sobre ellos del que ni se imaginaban.

Les platicaré de lo que es el sharenting. Este término surge de la combinación de las palabras en inglés share (compartir) y parenting(criar) y hace referencia a compartir fotografías o videos de las etapas más valiosas de la vida de tus hijos menores de edad, en redes sociales y sin su permiso.

¿Qué peligro puede existir?

Solo imagina que se filtraran las fotos de tu bebé. Cualquier persona podría “googlearla” y buscar su nombre utilizando sus fotografías.

Otro riesgo potencial de hacer sharenting es el «secuestro digital», donde extraños toman fotos públicas de niños y las utilizan con fines sexuales o fraudulentos.

Sé que puedo sonar paranoica, pero es un riesgo real, así que piensa muy bien antes de compartir.

Safe Internet Day, organismo que promueve la seguridad en Internet, publicó el pasado febrero los resultados de una encuesta donde se comparten las experiencias que los jóvenes tienen en línea. Los hallazgos que rodean al consentimiento y la salud mental fueron reveladores: el 81% de los niños de 8 a 17 años de edad dijeron que sabían cuándo y cómo pedir permiso para publicar algo sobre otra persona. Cuando se compartió algo sin su consentimiento, a una pequeña proporción no le importó (15%), pero el 44% se sintió enojado y un 46% más se sintió ansioso o sin control.

Sharenting

Según la Universidad de Michigan, el 56% de los padres carga fotografías en redes sociales potencialmente vergonzosas de sus hijos, que pueden afectarle a éstos en cualquier etapa de su vida, interfiriendo en su vida social.

Debemos cuidar y respetar la integridad de nuestros pequeños por sobre todas las cosas. Creo que a ninguno de nosotros nos gustaría que compartieran fotografías sin nuestro consentimiento, recordemos que en un futuro dejará huella en nuestros hijos, no estamos seguros de que no vayan hacer uso de éstas para causarles algún daño. Por otro lado, debemos proteger su identidad ya que se puede convertir en un riesgo que publiques sus vidas enteras. Recuerda que una vez que se comparte algún contenido en redes sociales ya no se recupera. Te invitamos a que tomes tus precauciones y evites momentos incómodos en su vida, cuida que el “baúl de tus recuerdos” no caiga en manos de desconocidos o peor aun de ciberdelincuentes.

Aquí te demos algunas de nuestras recomendaciones:

  • Pregunta a tu familiar o amigo si está de acuerdo en que subas fotografías donde aparece su hijo menor de edad. Recuerda que también deben pedirte consentimiento y autorización de publicar en redes sociales las fotografías de tus hijos menores de edad.
  • No compartas fotografías graciosas de tus menores ya que podrías ocasionarle un problema de ciberbullying en el futuro y dañar su autoestima, se consciente de que puedan ridiculizar su identidad más adelante. Si tienes dudas sobre la publicación, pregúntate si sería apropiada la fotografía si fuera un adulto. Si a un adulto le parece embarazoso, entonces será embarazoso para tu hijo cuando sea adulto.
  • Cuida los comentarios que hagas sobre ellos. Sabemos que siempre lo harás con el mejor ánimo, sin embargo si éstos pudieran desencadenar una reacción emocional negativa déjalos fuera de las redes sociales.
  • Si al final decides publicar fotografías o videos de tus hijos, revisa tu configuración de privacidad y asegúrate de que solo las personas que deseas que lo vean puedan hacerlo. Las fotografías de menores no deben ser públicas y recuerda que si etiquetas a alguien sus amigos generalmente también pueden ver la publicación.
  • No tomes fotografías del menor que identifique el lugar dónde estudia o realiza alguna actividad extracurricular, alguien puede seguir sus pasos sin que te des cuenta.

“Cuida la identidad de tus pequeños, no marques su futuro” 

Por Lupita Mejía