«Imperio Alpha», grupo en Facebook que difunde «packs» sin autorización

En el papel, Imperio Alpha se describe como un club de caballeros altruistas que publica mensajes de ayuda en redes sociales, sin embargo, se ha descubierto que es un grupo privado de Facebook en donde usuarios comparten imágenes de índole sexual y de desnudos de jóvenes mexicanas sin su consentimiento, a pesar de que en Chihuahua, que es la entidad donde se creó, está actividad está tipificada en su Código Penal como un delito, pudiendo sancionarla con penas de hasta 6 meses a 4 años de prisión y 100 a 200 días de multa a quien reciba o comparta imágenes eróticas.

Entre las publicaciones del grupo también circulan «packs» con material fotográfico y videos, de amigas, parejas, ex novias y hasta de familiares, las cuales se encuentran almacenadas en grupos de WhatsApp y carpetas en la nube. Según una investigación de el noticiero En Punto, que se infiltró en este grupo, constató que hay una carpeta llamada Pandora Box y que reúne 931 subcarpetas con nombres ordenados alfabéticamente que además de contener los «packs» también contiene datos personales de sus redes sociales como su perfil de Facebook.

Las autoridades de la entidad, a través de la vocera de Delitos Electrónicos de la Fiscalía, Joselyn Guzmán, señaló que se tiene el caso documentado, además de tener detectados a los administradores.

A pesar de la cantidad de fotografías que existen en dicho grupo, hasta el momento se cuentan con muy pocas denuncias de mujeres que se han percatado que sus imágenes son públicas.

Cuando queremos tapar el sol con un dedo

Jamás imaginé que se pudiera tapar el sol de día y que se hiciera prácticamente de noche. Recuerdo el primer eclipse que vi por primera vez en mi vida: fue tanta mi curiosidad que contaba las horas, minutos y segundos para poder verlo; pero no contaba con los lentes adecuados así que fui y miré el reflejo de la alberca. Fue una sensación tan emocionante y al mismo tiempo tan escalofriante que no se me olvida. Tal vez algunos de ustedes también recordarán ese acontecimiento.

¿Cómo lo comparo con la actualidad? En la actualidad ya podemos enterarnos de diversos tipos de sucesos como este porque tenemos nuestras redes sociales. Es más: cada uno de nosotros puede convertirse en reportero tan solo teniendo un dispositivo porque la mayor parte del tiempo estamos conectados y compartiendo acontecimientos, no nada más sobre lo que pasa en la sociedad, sino que también estamos compartiendo acontecimientos de nuestra propia vida sin tener la conciencia de las consecuencias que esto detona. Recordemos que una vez que compartes algo en internet esto deja de ser de tu propiedad y corres el riesgo de que, al igual que un eclipse, nuestra vida se vuelva obscura por un momento, ya sea por un descuido o por una irresponsabilidad.

A veces los padres no estamos preparados para afrontar los peligros y las amenazas, pero sí estamos conscientes de que existen. Pasa igual que en la naturaleza: las personas somos muy dadas a decir que vamos a aprender de los errores, pero sería mejor aprender a prevenirlos. Es por ello que debemos estar cien por ciento informados en esta era digital, sobre todo en lo que concierne a la implicación de estos riesgos y amenazas que pueden dejar marcados a nuestros chicos. Cuando vi en YouTube un video de una pequeña que bailaba reggaetón sin ninguna malicia me pregunté “¿quién la habría grabado?” Y al enterarme de que fueron sus padres en una fiesta de cumpleaños de la pequeña aplaudiendo el gran espectáculo, me di a la tarea de investigar: ¿qué pasa cuando subes ese tipo de videos? Hoy por hoy los pederastas están a la orden del día, obteniendo y recopilando videos como el que les platico y que van desde un baile del colegio hasta la fiesta en la alberca, para poder ofrecerlos en su repertorio de pornografía infantil.

Lamentablemente, no podemos darnos cuenta de ello, es por eso que los pongo en alerta para que cuiden la intimidad de sus pequeños y adolescentes, ya que al grabarlos y al subirlos a un canal corren el riesgo de que su video sea material de pornografía. Papás, no pongan de carnada a sus hijos para los depredadores de la red.

No quiten el dedo del renglón de estar supervisándolos continuamente, ya que si ellos también tienen dispositivos con datos son capaces de subir videos en algún canal o red social en cualquier momento, exponiendo su intimidad, regalándola a cualquier ciberdelincuente o pederasta sin que se den cuenta. La comunicación es muy importante en familia; cuida la huella digital de tus menores y adolescentes, recuerda que una vez expuestos ya no podrás tapar el sol con un dedo.

“Nadie descuida lo que le importa…”

Por: Lupita Mejía

Ciberacoso y pornografía infantil

Nuestros niños son el futuro de la historia y debemos protegerlos, sin embargo, hoy en día las circunstancias políticas, sociales y culturales derivan en la existencia de grupos de niños y niñas especialmente vulnerables: aquellos que no reciben la supervisión de sus progenitores, o puede que éstos últimos hayan transgredido las leyes o vivan en zonas de conflictos armados y esto se traduzca en la imposibilidad de evitar la explotación sexual, la trata, el trabajo infantil y prácticas tradicionales perniciosas como la mutilación/excisión genital de la mujer, el matrimonio adolescente, el ciberacoso y la pornografía infantil. Esto nos lleva a una urgente y eminente consideración de medidas creativas para ejercer los sistemas de control necesarios que permitan proteger plenamente a ese sector de la población.

Para estos fines existen, además de las legislaciones de cada país, programas vigentes del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) como el de “Seguridad infantil en Internet: retos y estrategias mundiales”, mediante los cuales se ha llegado a calcular que existen 160 mil 700 sitios web a nivel mundial que contienen millones de imágenes de abuso infantil donde el 73% de las víctimas parecen ser menores de diez años de edad y las imágenes son cada vez más gráficas y violentas.

En nuestro país, en la División Científica de la Policía Federal , se utilizan técnicas especiales de investigación y ciberinteligencia que han permitido localizar y detener a presuntos responsables del delito de transmisión y almacenamiento de pornografía infantil.

Con la reforma del pasado mes de junio de 2018 al Código Penal Federal , se tipificó EL CIBERACOSO, tratándolo como un delito contra la Indemnidad (seguridad) de Privacidad de la Información Sexual e indicando que comete este quien, haciendo uso de medios de radiodifusión, telecomunicaciones, informáticos o cualquier otro medio de transmisión de datos, contacte a una persona menor de dieciocho años de edad; o a quien no tenga capacidad de comprender el significado del hecho o a la persona que no tenga capacidad para resistirlo y le requiera imágenes, audio o video de actividades sexuales explícitas, actos de connotación sexual o le solicite un encuentro sexual.

Esta reforma es muy importante, ya que se penaliza el acoso cibernético, pero lo es más por el hecho de que el legislador hace extensiva la protección para aquellos niños y adolescentes que no pueden resistir el ciberacoso.

Se han dado a conocer casos como el acontecido en 2011, en Long Beach California, donde un usuario adulto contactó a un menor de edad de 10 años de Oklahoma para jugar online un popular videojuego. Los dos jugadores desarrollaron una relación en línea y el adulto invitó al niño a una sala de chat privada. Durante su chat privado, intercambiaron números de teléfonos privados. Posteriormente, el adulto realizó llamadas telefónicas al niño, le envió mensajes de texto y el jugador adulto le pidió al niño que le enviara fotografías de sus genitales ofreciéndole a cambio enviar 20 códigos de trucos que le permitirían usar armas de élite, obtener un número ilimitado de «vidas» de juegos y otras ventajas que normalmente se obtienen a través de rondas de juego extendidas. El niño accedió y, por mensaje de texto, envió las fotos solicitadas desde su teléfono celular.

Aparentemente, después de haber pensado en este repugnante esquema, el adulto le dijo al niño que eliminara sus mensajes de texto e imágenes para que no lo atraparan. Por suerte, la madre del niño descubrió los mensajes de texto en el teléfono celular de su hijo y alertó a las autoridades. El adulto ciberacosador, quien actualmente se encuentra bajo custodia federal, se declaró culpable en un tribunal federal del Distrito Oeste de Oklahoma por causar la distribución de pornografía infantil.

Las reformas antes mencionadas sancionan también a quienes procuren, obliguen, faciliten o induzcan, por cualquier medio, a realizar actos sexuales o de exhibicionismo corporal con fines lascivos o sexuales, reales o simulados, con el objeto de video grabarlos, fotografiarlos, filmarlos, exhibirlos o describirlos a través de anuncios impresos, transmisión de archivos de datos en red pública o privada de telecomunicaciones, sistemas de cómputo, electrónicos o sucedáneos.

Es claro que con estas reformas México busca prevenir ese tipo de conductas y proteger los derechos humanos de los menores a fin de garantizar el interés superior de los niños consagrado en el artículo 4 constitucional .

Y si bien además de tipificar el ciberacoso se insertaron los delitos de pornografía infantil, lenocinio de personas menores de edad, turismo sexual y de trata de personas, también se propone incrementar las penas.

Ahora ya sabes, si eres víctima o conoces a alguien que esté siéndolo haz tu denuncia.

Juntos por una infancia feliz.

¡Hasta la próxima!
VAR

¿Qué pasa con YouTube y los videos engañosos para niños?

El portal de Expansión ha publicado un articulo muy interesante relacionado con los mecanismos a través de los cuales se engaña a los niños e incita a la violencia.

Expansión señala que tanto en YouTube como en YouTube Kids, que es la plataforma del gigante tecnológico para los menores de 13 años, hay millones de videos con canciones infantiles, juguetes y caricaturas populares donde los creadores de contenido identifican una oportunidad para posicionar videos con violencia, promoción del suicidio y bullying.

Según el portal, el escritor James Bridle asegura que estos grupos usan personajes populares animados de películas o caricaturas para hacer “otras versiones”, así como de canciones populares como Baby Shark Finger family modificando la letra. 

Se han detectado videos que utilizan nombres sin sentido en sus títulos pero con palabras populares con el fin de perderse entre los miles de contenidos de este tipo, lo que provoca un buen posicionamiento gracias al algoritmo de YouTube que los vuelve recomendables. Además, el contenido de YouTube Kids se extrae directamente de la plataforma principal de Youtube, a través de dichos algoritmos.

Esta situación no es desconocida por la compañía. En 2017, el personaje más usado para este tipo de videos era Peppa Pig y en ellos se promovía la violencia, el miedo y el suicidio. Un video de la popular cerdita mostraba a los personajes comiendo pasteles con cocaína y llegó a tener más de 1 millón de visitas antes de ser eliminado de la plataforma. Lamentable.

Ese mismo año, la plataforma eliminó 150,000 videos de niños con comentarios pedófilos y con contenido inapropiado para menores. Para 2018, Google y YouTube notificaron sus medidas para tratar de erradicar el problema y tan solo en un trimestre borraron más de 8 millones de videos y detectaron canales que promocionaban estos contenidos inadecuados.

El reto de YouTube y Google es grande para evitar que cada día se suban miles de contenidos de este tipo. Los videos no están tan escondidos, tienen miles de reproducciones y usan personajes como Hulk, Elsa y Paw Patrol para pasar desapercibidos. Y es que los canales para niños no son pocos y, aunque no todo el contenido para ellos es así, es difícil que se pueda revisar todo lo que está en la plataforma.

Por ello, es sumamente importante que los padres supervisen el contenido que visualizan sus hijos en estas plataformas.

YouTube retira listas de reproducción con nombres lascivos que sexualizaban vídeos de menores

De acuerdo con un informe del organismo catalán Consell de l’Audiovisual de Catalunya(CAC) se detectaron ocho listas de reproducción con vídeos explícitos de menores y nombres obscenos en YouTube. La plataforma, las ha retirado y se le ha instado a adoptar nuevas medidas para evitar que esto suceda.

YouTube señaló que «ningún tipo de contenido que pone en peligro a menores es aceptable en la plataforma y tenemos políticas claras que lo prohíben». La compañía eliminó las listas y canceló las cuentas de los autores. La mayoría de ellos, según YouTube, no viola sus políticas, por lo tanto siguen presentes, muchos con millones de visualizaciones.

Roger Loppacher, presidente del CAC, ha recomendado a los usuarios que extremen la prudencia con los vídeos protagonizados por menores.
«Conviene subrayar el hecho de que en el mismo momento en que se sube un contenido personal o familiar en una plataforma se pierde el control, y la imagen de nuestros hijos o hijas puede terminar, sin saberlo, en una lista de tipo sexual», ha advertido.

Según el CAC, con la retirada de estas listas son ya 108 los contenidos perjudiciales de internet que las plataformas han retirado a instancias del Consell Audiovisual de Catalunya en ámbitos como la pornografía infantil, la anorexia y la bulimia, la violencia machista, la incitación al suicidio, la pedofilia o la homofobia.

Delitos informáticos

El mundo virtual tiene posibilidades ilimitadas, y ha llegado a formar parte indispensable de las personas, tanto en la vida cotidiana, como laboral; incluso para los gobiernos, acercándolos en sus relaciones de manera inmediata. Sin embargo, si bien ha traído varios beneficios a la humanidad, las ventajas de la comunicación al instante también ha generado varios problemas entre el uso y el abuso de estos medios tecnológicos y; los sistemas jurídicos no se encuentran preparados para afrontar dichos problemas.

Está revolución ha rebasado las estructuras de contención, control, vigilancia y punidad, por tanto, las legislaciones nacionales e internacionales han tenido que adaptar, modificar y crear normas alrededor de aquellas conductas que rompen con el equilibrio, respeto y con el bien común en materia de tecnología e informática.

En México es a partir de 1999 que se incorporaron a nuestra legislación los hoy conocidos como “Delitos Informáticos”, y para el legislador desde entonces, ya era de suma importancia proteger el acceso no autorizado a computadoras o sistemas electrónicos, la destrucción o alteración de información, el sabotaje por computadora,  la intercepción de correo electrónico, el fraude electrónico y la transferencia ilícita de fondos, tutelando la privacidad y la integridad de la información.

Y vislumbrando el crecimiento y relevancia del uso de Internet en todos los ámbitos de desarrollo –personal, profesional y social- sería conveniente aglutinar los delitos informáticos en una ley especial.

Actualmente existe en nuestro país una iniciativa de Ley por parte de Morena, que propone regular los delitos informáticos en una ley específica, lo cual aplaudimos pues es necesario que de manera inmediata y eficaz exista dicha regulación; pero esta iniciativa deberá ser modificada respecto a su redacción tratándose de la definición de las conductas y en qué momento se convierten en ilícitas y no así en el uso de las herramientas, ya que como se encuentra ahora resulta fácil confundirse, por lo que las discusiones en el Congreso deberán versar entre otros temas respecto a la definición de las conductas delictivas, en el momento en que se publique la Ley de Seguridad Informática, abarcaremos el tema, por el momento solo es una iniciativa.

En México, los delitos informáticos son:

  • Fraude informático, cometiéndolo aquella persona que para obtener algún beneficio para sí o para un tercero, por cualquier medio accede, o se introduzca a los sistemas o programas de informática del sistema financiero e indebidamente realice operaciones, transferencias o movimientos de dinero o valores, independientemente de que los recursos no salgan de la Institución.
  • Intrusión y espionaje informático:
  • Acceso ilícito a sistemas y equipos de informática sin autorización que modifiquen, destruyan o provoquen pérdida de información contenida en sistemas o equipos de informática de particulares, de seguridad pública, de sistemas financieros o, del Estado, protegidos por algún mecanismo de seguridad.
  • Acceso ilícito a sistemas y equipos de informática sin autorización y conozcan o copie información contenida en sistemas o equipos de informática de particulares, de seguridad pública, de sistemas financieros o, del Estado, protegidos por algún mecanismo de seguridad.

Agravándose las sanciones si estos delitos los comente un servidor público en una institución de seguridad pública, o un funcionario o empleado de las instituciones del sistema financiero,  a quien además de las penas se les destituye del cargo para desempeñarse en otro empleo, puesto, cargo o comisión pública.

Y pueden llegar a duplicarse las sanciones cuando la conducta obstruya, entorpezca, obstaculice, limite o imposibilite la procuración o impartición de justicia, o recaiga sobre los registros relacionados con un procedimiento penal resguardados por las autoridades competentes, o cuando la información obtenida se utilice en provecho propio o ajeno.

  • Sabotaje informático, cometiéndolo por quien logré inutilizar, destruir, alterar o suprimir datos, programas e información computarizada.
  • Pornografía infantil, cometiéndolo quien procure o facilite por cualquier medio el que uno o más menores de dieciocho años, con o sin su consentimiento, lo o los obligue o induzca a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, con el objeto y fin de videograbarlos, fotografiarlos o exhibirlos mediante anuncios impresos o electrónicos, con o sin el fin de obtener un lucro, y al que fije, grabe imprima datos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales en que participen uno o más menores de dieciocho años, y a quien, elabore, reproduzca, venda, arriende, exponga, publicite o transmita el material a que se refieran las acciones anteriores. De igual manera se establece la pena de prisión a quien por sí o a través de terceros, dirija administre o supervise cualquier tipo de asociación delictuosa con el propósito de que se realicen las conductas señaladas con menores de dieciocho años.

Si eres víctima de este delito, denúncialo; si requieres asesoría legal, psicológica y/o técnica para mejorar el uso de las herramientas de Internet, manda un mail a contacto@capa8.com.

Aunque la investigación de las conductas delictivas, resulta difícil por la extraterritorialidad y transnacionalidad de los delitos que se comenten a través de Internet, es la policía cibernética ante quién se deben denunciar estos delitos pues cuentan con las tecnologías necesarias para la correcta investigación, no obstante, es indispensable que se instrumente a todos los usuarios -siendo relevante a los menores de edad- en el uso de Internet, para prevenir en lo posible, tales conductas delictivas.

Si haz sido o eres, víctima de algún delito informático, realiza tu denuncia ante:

Policía Cibernética de la Comisión Nacional de Seguridad: al número telefónico 088, el cual opera las 24 horas del día, los 365 días del año.

También puedes realizar denuncias a través de la cuenta de Twitter @CEAC_CNS, el correo ceac@cns.gob.mx, y  de la aplicación PF Móvil, disponible para todas las plataformas de telefonía celular.

Policía Cibernética en la Ciudad de México: policia.cibernetica@ssp.df.gob.mx @UCS_CDMX #CiberneticaCDMX

Hasta la próxima!

VAR

Uno de cada 4 adolescentes ve porno antes de los 13 años

Con información de Excelsior

Y el primer acceso se adelanta a los 8 años, según el estudio ‘Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales’, presentado este lunes en Madrid

Al menos uno de cada cuatro varones se ha iniciado en el consumo de contenidos pornográficos en Internet antes de los 13 años y el primer acceso se adelanta a los 8 años, principalmente por la «familiaridad» con las pantallas y el fácil acceso a la tecnología móvil.

Esta es una de las conclusiones principales del estudio ‘Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales‘, presentado este lunes en Madrid y elaborado por la Red Jóvenes e Inclusión Social y la Universitat de Illes Baleares en base a casi 2.500 encuestas a jóvenes de entre 16 y 29 años.

Tal y como revela el informe, la edad media de inicio en el consumo de pornografía son los 14 años entre los adolescentes hombres, y de 16 años en el caso de las mujeres. En concreto, un 75,8% de ellos empiezan a consumir pornografía antes de los 16 años, mientras que un 35,5% de ellas lo hace antes de esa edad.

La edad media se está adelantando por el acceso a la tecnología móvil», ha explicado el coautor de la investigación Lluís Ballester. El doctor universitario ha precisado que la primera visualización de pornografía a los 8 años -tanto niños como niñas- se debe a que el ‘nuevo porno’ «se cuela en Internet».

En cualquier caso, el patrón de «búsqueda activa» de ese tipo de contenidos es más frecuente en los hombres, ya que el 33,1% busca pornografía y el 62,4% se deja ayudar por los amigos. En el caso de las mujeres, el 34,7% confiesa que la encuentra sin buscarla y el 17,4% la localiza de forma activa.

Más información en Excelsior

¿Hasta qué punto la pornografía todavía domina internet?

Con información de BBC Noticias

Analiza las líneas con las que comienza el tema The Internet is for Porn, una canción que cantan los personajes del musical de Broadway Avenue Q.
-Kate Monster: «¡Internet es verdaderamente genial»
-Trekkie Monster: «¡Para la pornografía!»
-Kate Monster: «Tengo una conexión veloz, así que no tuve que esperar».
-Trekkie Monster: «Por la pornografía!»

Kate Monster, la inocente maestra de jardín, está intentando celebrar lo útil que es internet para hacer compras y mandar felicitaciones de cumpleaños.
Mientras tanto, su gruñón vecino Trekkie Monster insiste en que la gente lo que más valora de internet es su uso para actividades más íntimas.
¿Tiene razón lestos personajes? Un poco… pero no del todo.

¿Motor impulsor?

Estadísticas creíbles sugieren que aproximadamente una de cada siete búsquedas en la web está relacionada con pornografía. Esto no es insignificante pero, por supuesto, significa que seis de cada siete búsquedas no lo están.
El sitio web de pornografía más visitado del mundo, Pornhub, es casi tan popular como Netflix y LinkedIn.
Aunque esto significa que su popularidad es grande, apenas se ubica en el puesto 28 de los más visitados, según constaté.
Pero el musical Avenue Q se hizo por primera vez en 2003 (hace una era, en términos de internet) y puede que Trekkie Monster haya tenido más razón en ese entonces.
A menudo, las nuevas tecnologías tienden a ser caras y poco confiables. Necesitan encontrar un nicho de mercado entre usuarios innovadores, cuyos hábitos ayuden al desarrollo de estas tecnologías.
Una vez que son más baratas y confiables, pueden encontrar un mercado más grande y una gama de usos mucho más amplia.
Existe la teoría de que la pornografía desempeñó este papel en el desarrollo de internet y toda una gama de otras tecnologías.
Desde los albores del arte, el sexo siempre ha sido uno de sus temas. Los pintores de cuevas prehistóricas grababan nalgas, pechos, vulvas y penes cómicamente grandes.

Las tallas de parejas teniendo sexo se remontan al menos a 11.000 años, a los pastores de cabras en Judea

Hace unos 4.000 años, un artista mesopotámico elaboró ​​amorosamente una placa de terracota que mostraba a un hombre y una mujer teniendo relaciones sexuales, mientras esta última bebía cerveza con una pajita.
Un par de milenios después, los moche del norte de Perú representaron el coito a través de la cerámica. Mientras tanto, el Karma Sutra de India data de aproximadamente el mismo tiempo.
Pero solo porque la gente usara las artes y las manualidades para representar el mundo erótico, no significa que fuera la fuerza impulsora detrás de estas técnicas. No hay razón para pensar que lo fuera.

Pensemos en la imprenta de Gutenberg. Aunque ciertamente gracias a ella se imprimieron libros emocionantes, el principal mercado para el material de lectura era el religioso.
Un candidato más plausible, saltando hacia el siglo XIX, es la fotografía.
Los estudios pioneros en París hicieron buen negocio en los llamados «estudios de arte», un eufemismo que las autoridades no siempre aceptaron.
Los clientes estaban dispuestos a pagar lo suficiente para financiar la tecnología: durante un tiempo costaba más comprar una fotografía erótica que contratar a una prostituta.

Cabinas eróticas

La palabra «pornografía» deriva de los términos griegos «escribir» y «prostitutas».
Cuando llegó el siguiente gran avance tecnológico en la expresión artística, la imagen en movimiento, esta palabra había adquirido su significado moderno.
Pero el porno en realidad no impulsó la industria del cine, por razones obvias.

Las películas eran caras. Se necesitaba una gran audiencia para recuperar los costos. Eso requería mostrar las películas en público.
Y si bien muchas personas pagaban por mirar fotos pornográficas en la privacidad de su hogar, no eran tantas las que se sentían cómodas viendo una película para adultos en un cine público.
Una solución llegó en la década de 1960 con las cabinas eróticas, un espacio cerrado donde se podía ver una película tras colocar monedas en una ranura. Una de estas cabinas podía recoger varios miles de dólares a la semana.
Pero el verdadero avance en la privacidad se produjo gracias a la grabadora de videocasetes (VCR).
En su libro The Erotic Engine (el motor erótico), el escritor Patchen Barss sostiene que el VCR llevó a que la pornografía «se convirtiera en una potencia económica y tecnológica».
Al principio, los VCR eran difíciles de vender: eran caros y venían en dos formatos incompatibles: VHS y Betamax.
¿Quién iba a arriesgarse a dilapidar una cantidad significativa de dinero en efectivo en un dispositivo que pronto podría quedar obsoleto? Precisamente aquellos que realmente querían ver películas para adultos desde su casa.

Apetito por la pornografía

A fines de la década de 1970, la mayoría de las ventas de cintas de video eran pornográficas.
En unos pocos años, la tecnología era más asequible para las personas que querían ver películas familiares, y a medida que este mercado se expandía, la parte relacionada con el porno disminuía.

Algo similar sucedió con la televisión por cable e internet.
Los lectores más antiguos recordarán que conectarse a internet significaba persuadir a un módem de acceso telefónico a establecer una conexión, y luego preocuparse por los cargos telefónicos, ya que era lento descargar archivos que hoy en día se obtienen en un abrir y cerrar de ojos.
¿Qué motivaría a una persona común a perseverar? Lo has adivinado.
Un estudio de los años 90 en grupos de discusión de Usenet sugirió que cinco de cada seis imágenes compartidas eran pornográficas.
Unos años más tarde, una investigación en salas de chat de internet mostró una proporción similar de actividad dedicada al sexo.
Así que, en esa época, el análisis de Trekkie Monster no habría estado muy equivocado. Así como sugiere a Kate Monster, el apetito por la pornografía ayudó a impulsar la demanda por conexiones más rápidas: mejores módems y mayor ancho de banda.

Esto también estimuló la innovación en otras áreas.
Los proveedores de pornografía en línea fueron pioneros en tecnologías web como la compresión de archivos de video y los sistemas de pago fáciles de usar, así como en modelos de negocios como los programas de marketing de afiliados.
Todas estas ideas siguieron encontrando usos mucho más amplios. Y a medida que internet se expandió, gradualmente se convirtió en algo menos para el porno y más para todas esas otras cosas.

Modelo en crisis

Hoy en día, internet está dificultando la vida de los pornógrafos profesionales.
Así como es difícil vender una suscripción a un periódico o un video musical cuando hay tanta disponibilidad gratuita en línea, es difícil vender pornografía cuando sitios como Pornhub la regalan.
Gran parte de esta pornografía gratuita está pirateada y es una ardua lucha conseguir que se elimine el contenido cargado ilegalmente, como lo describe Jon Ronson en su serie de podcasts The Butterfly Effect (El efecto mariposa).

Un nicho emergente es la producción de pornografía «personalizada» para clientes como el hombre que pagó a la estrella del porno Casey Calvert y a otros, para que destruyeran con desprecio su colección de sellos frente a una cámara.
Pero, por supuesto, lo que es malo para los creadores de contenido es bueno para las plataformas agregadoras, que ganan su dinero a través de la publicidad y las suscripciones premium.
El gran actor en el porno en este momento es una compañía llamada Mindgeek, que es dueña de Pornhub y varios otros sitios web de pornografía.

Su dominio absoluto del mercado es un problema, según la profesora Marina Adshade, de la Escuela de Economía de Vancouver, en Canadá, autora de «Dólares y Sexo: cómo la economía influye en el sexo y el amor.»
«Tener un solo comprador ha presionado a los productores para que bajen el precio de sus películas», dice.
«Esto no solo ha reducido las ganancias de los pornógrafos, sino que ha cambiado radicalmente el trabajo de los actores pornográficos, que ahora están bajo una mayor presión para realizar actos que podrían haber rechazado en el pasado, y a un precio menor».

Porno y tecnología acelerada

En el musical Avenue Q, pareciera que Trekkie Monster no hace nada más que buscar porno en internet, por lo que los otros personajes se sorprenden cuando revela que es multimillonario.
¿Su explicación? «En un mercado volátil, solo existe una inversión estable … ¡el porno!»
Y, una vez más, Trekkie Monster está casi en lo cierto, pero no del todo. Por supuesto, hay dinero en el porno.

Pero la mejor manera de hacerlo quizás es invertir en las tecnologías que lo habilitan y a las que este habilita.
En el pasado, se trataba de los estudios fotográficos parisinos o empresas que hacían VCR o módems de alta velocidad, lo cual hoy se traduce en los algoritmos de Mindgeek que te sugieren contenido y te mantienen con los ojos pegados a las pantallas.
¿Y qué dirá Trekkie Monster en el futuro? Quizás, «Los robots son para el porno».
Es poco probable que el papel del sexo en un mundo de tecnología acelerada haya llegado a su fin.

Mayor información en BBC Noticias

La pornografía en internet y su relación con factores familiares y sociales

Al abordar este artículo me vienen a la mente varios casos en consulta pero sobre todo dos en particular en los cuales, las madres y padres respectivos, se preguntaban una y otra vez “Qué hicimos mal para que a pesar de haberle advertido a nuestro hija sobre la pornografía en internet, acabara interesándose por ésta”. En un caso, los padres habían decidido darle un celular a su hija de 11 años y en el otro caso, permitían a su hija de 13 años prolongar el uso del iPad, porque confiaban en ellas, y les habían prohibido el acceso a ciertas series que tenían connotación agresiva y sexual.

Para ambas familias fue muy frustrante y generador de una gran decepción, haber descubierto que sus hijas llevaban entre 6 y 8 meses accediendo a temas de pornografía y cuando las confrontaron, ellas se mostraban incapaces de comprender su conducta. 

Conforme fui trabajando cada caso, encontré que tenían en común cuatro aspectos: 

  1. Dificultad previa por parte de los padres para abordar el tema de sexualidad con su hija.
  2. Presión social ejercida por las amigas de la escuela.
  3. Miedo a ser excluida del grupo social.
  4. Sensación de inconformidad y frustración en su respectiva familia. 

Cuando los hijos se sienten inconformes, frustrados e  indefensos ante situaciones recurrentes a nivel familiar y sienten que sus padres mantienen actitudes rígidas que obstaculizan el diálogo y la comprensión, pueden llegar a manifestar, a nivel inconsciente, conductas rebeldes, y si a esto se le  suma el temor a quedar excluida de un grupo social, quedan expuestos a las influencias negativas y  a una mayor propensión a llevar a cabo aquello que ha sido prohibido y que está accesible, como es el caso de la pornografía en internet.

Pueden ser muy diversas las causas que lleven a los chicos a la pornografía en internet, sin embargo, se puede prevenir si los padres de familias llevan a cabo las siguientes recomendaciones:

  • Aprender estrategias para que, en las diversas etapas del desarrollo de sus hijos, aborden el tema de sexualidad.
  • Comunicación y apertura para que en familia se platique de manera abierta y respetuosa sobre las diferentes emociones que todos pueden sentir como enojo y frustración, sin que eso represente algo negativo, sino que por el contrario sea visto como una oportunidad de expresión y crecimiento personal y familiar.
  • Reflexionar en familia sobre el nivel de reflexión  que promueven y sobre la manera en que las acciones se llevan a cabo como resultado de estar convencidos y no como resultado de la presión y/o imposición que  a veces, inconscientemente, se llega a ejercer.
  • A través del desarrollo de dinámicas o estrategias que favorezcan la escucha, comprensión y empatía hacia sus hijos con la finalidad de que ellos no se sientan indefensos ni impotentes, pero sobre todo SOLOS, lo que los lleva a buscar compañías que pueden no ser su mejor influencia.

No te pierdas los siguientes artículos en los que seguiremos hablando del tema de pornografía en internet y la manera de hablar sobre esto con nuestros hijos.

Por Gabriela Oseguera

Sexualidad o pornografía en internet

A consulta llegan chicos de 10 y 12 años, e incluso algunos adolescentes, que al día de hoy confunden la sexualidad con la pornografía y, a veces, por querer saber de sexualidad, acaban interesándose por videos pornográficos y/o escenas eróticas que distorsionan la riqueza y la belleza de nuestra sexualidad humana.

La sexualidad es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de toda la vida. Incluye el sexo, las identidades y roles sexuales, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. Se recomienda que como madres y padres que somos, cuestionemos sobre el tipo de educación sexual que recibimos, si es que la tuvimos, con el fin de que los tabúes o experiencias del pasado, no obstaculicen el fluir de nuestra sexualidad ni la de nuestros hij@s; desarrollemos la habilidad para manifestar apertura, acompañamiento e información clara y completa, sobre la experiencia de la sexualidad en cada etapa de la vida y guiemos adecuadamente a nuestr@s hij@s para que aprendan a aceptar, disfrutar y a vivir su sexualidad de manera plena y responsable. Será importante estar preparados como adultos ante las dudas e inquietudes que puedan surgir, dejando que el conocimiento de nuestros hij@s, nos marque la pauta y los alcances de la información a la que buscaremos llegar.

Por su parte, el término pornografía se utiliza para las descripciones por cualquier medio (escrito, sonoro, visual, etc.) que sean explícitas en cuanto al sexo, relaciones sexuales u órganos sexuales, cuyo objetivo es excitar o intentarlo a quien lo recibe. Será importante aclarar con los hijos que tanto el sexo como la pornografía, tanto real como digital, conducen a la liberación en el cerebro de la dopamina, que es un neurotransmisor cerebral relacionado con las funciones motrices, las emociones y el placer, sin embargo, la pornografía produce una especie de “inundación de dopamina” que promueve la repetición de la conducta y puede derivar en un círculo vicioso que lleve al individuo a perder la capacidad de gobernar su propio cuerpo.

Considero que cuando se adquieren los conocimientos en torno a la sexualidad y se valora y respeta en cualquier persona, menores probabilidades existirán de recurrir a la pornografía en internet, de manera voluntaria.

Es común que los chicos y chicas a diversas edades reciban información distorsionada sobre alguno de estos dos temas o a veces oculten su interés. En ambos casos es preferible que como adultos, antes de regañar o abordar la situación de manera negativa, comprendamos las causas que están influyendo y propiciemos una comunicación de confianza para guiar adecuadamente y, en caso necesario, recurrir con un especialista para profundizar sobre el tema.

Por Gabriela Oseguera