WhatsApp no permitirá su uso en menores de 16 años

La Unión Europea estableció 16 años como la edad mínima permitida en esa región para poder utilizar WhatsApp, sin embargo, en el resto del mundo, los términos de servicio la ajustan a 13 años.

Si resides en un país del Espacio Económico Europeo o en cualquier otro país o territorio que forme parte de él (denominados en conjunto Región europea), debes tener al menos 16 años de edad (o más, si así lo requiere la legislación de tu país) para registrarte y utilizar WhatsApp”.

Según el portal Wabetainfo, la actualización de WhatsApp para Android hará efectiva esta política. En la versión beta 2.19.222 se ha encontrado entre el código esta función, lo cual quiere decir que de alguna manera WhatsApp va a ser capaz de detectar o verificar que el usuario es mayor de 16 años. 

WhatsApp ha sufrido varios cambios desde su adquisición por Facebook, integrándose a la plataforma de una manera más estrecha. La gigante plataforma social ha estado involucrada en grandes escándalos debido a la violación a la privacidad de sus usuarios, así como prácticas poco éticas respecto a la confidencialidad de su información, por lo tanto este tipo de acciones buscan sacudirse un poco de presión, además de alinearse a las regulaciones de privacidad, particularmente a la europea GDPR.

No se tiene de momento identificado cómo es que Facebook eliminaría las cuentas de menores de 13 y 16 años según su país de origen.

Redes sociales dañan salud mental en menores

Según una investigación realizada por la revista especializada ‘The Lancet Child & Adolescent Health las redes sociales dañan la salud mental de niños y jóvenes al interrumpir su actividad física y sueño, principalmente en las niñas.

El estudio analizó el comportamiento de alrededor de 10 mil niños de entre 13 y 16 años en Inglaterra. Los resultados revelaron que las redes sociales dañan la salud mental de los niños al aumentar su exposición al ciberacoso y someterse a contenido nocivo y violento, y en consecuencia reducir su tiempo de sueño y de ejercicio físico, las cuales son actividades que tienen un impacto positivo.

La revista señala en su informe que existe una creciente preocupación por las posibles asociaciones entre el uso de las redes sociales y la salud mental y el bienestar en los jóvenes, y subraya que las intervenciones para promover la salud mental deben incluir esfuerzos para prevenir o aumentar la resistencia al acoso cibernético y garantizar un sueño adecuado y actividad física en los jóvenes.

Cuando queremos tapar el sol con un dedo

Jamás imaginé que se pudiera tapar el sol de día y que se hiciera prácticamente de noche. Recuerdo el primer eclipse que vi por primera vez en mi vida: fue tanta mi curiosidad que contaba las horas, minutos y segundos para poder verlo; pero no contaba con los lentes adecuados así que fui y miré el reflejo de la alberca. Fue una sensación tan emocionante y al mismo tiempo tan escalofriante que no se me olvida. Tal vez algunos de ustedes también recordarán ese acontecimiento.

¿Cómo lo comparo con la actualidad? En la actualidad ya podemos enterarnos de diversos tipos de sucesos como este porque tenemos nuestras redes sociales. Es más: cada uno de nosotros puede convertirse en reportero tan solo teniendo un dispositivo porque la mayor parte del tiempo estamos conectados y compartiendo acontecimientos, no nada más sobre lo que pasa en la sociedad, sino que también estamos compartiendo acontecimientos de nuestra propia vida sin tener la conciencia de las consecuencias que esto detona. Recordemos que una vez que compartes algo en internet esto deja de ser de tu propiedad y corres el riesgo de que, al igual que un eclipse, nuestra vida se vuelva obscura por un momento, ya sea por un descuido o por una irresponsabilidad.

A veces los padres no estamos preparados para afrontar los peligros y las amenazas, pero sí estamos conscientes de que existen. Pasa igual que en la naturaleza: las personas somos muy dadas a decir que vamos a aprender de los errores, pero sería mejor aprender a prevenirlos. Es por ello que debemos estar cien por ciento informados en esta era digital, sobre todo en lo que concierne a la implicación de estos riesgos y amenazas que pueden dejar marcados a nuestros chicos. Cuando vi en YouTube un video de una pequeña que bailaba reggaetón sin ninguna malicia me pregunté “¿quién la habría grabado?” Y al enterarme de que fueron sus padres en una fiesta de cumpleaños de la pequeña aplaudiendo el gran espectáculo, me di a la tarea de investigar: ¿qué pasa cuando subes ese tipo de videos? Hoy por hoy los pederastas están a la orden del día, obteniendo y recopilando videos como el que les platico y que van desde un baile del colegio hasta la fiesta en la alberca, para poder ofrecerlos en su repertorio de pornografía infantil.

Lamentablemente, no podemos darnos cuenta de ello, es por eso que los pongo en alerta para que cuiden la intimidad de sus pequeños y adolescentes, ya que al grabarlos y al subirlos a un canal corren el riesgo de que su video sea material de pornografía. Papás, no pongan de carnada a sus hijos para los depredadores de la red.

No quiten el dedo del renglón de estar supervisándolos continuamente, ya que si ellos también tienen dispositivos con datos son capaces de subir videos en algún canal o red social en cualquier momento, exponiendo su intimidad, regalándola a cualquier ciberdelincuente o pederasta sin que se den cuenta. La comunicación es muy importante en familia; cuida la huella digital de tus menores y adolescentes, recuerda que una vez expuestos ya no podrás tapar el sol con un dedo.

“Nadie descuida lo que le importa…”

Por: Lupita Mejía

2 años es más del doble desde 1997, según estudio

Con información de CNN

El tiempo frente a la pantalla se ha duplicado con creces para los niños menores de 2 años desde 1997, según un estudio publicado el lunes en la revista JAMA Pediatrics. El tiempo que se pasa frente a un televisor ha sido el estímulo principal a pesar del cambio en el panorama de la pantalla.

Investigadores utilizaron datos de diarios de padres recolectados previamente por el Suplemento de Desarrollo Infantil del Panel de Estudio de Dinámicas de Ingreso, en la Universidad de Michigan, para los cuales el primer año disponible fue 1997 y el último fue 2014.

Para niños menores de dos años, el tiempo de pantalla diario pasó de 1,32 horas en 1997 a 3,05 horas en 2014, mientras que la televisión representó más de 2½ horas de pantalla en 2014, comparado con media hora en 1997. Para los niños de tres a cinco años, el tiempo de pantalla promedió 2,47 horas en 1997 y no cambió de manera significativa en 2014, pero la televisión también representó la mayor parte del tiempo de pantalla; pasar de poco más de una hora en 1997 a más de dos horas en 2014. El aumento del tiempo frente a una televisión se produce a pesar del panorama cambiante de pantallas electrónicas disponibles para niños.

Weiwei Chen, autora principal del estudio y profesora asistente del Departamento de Política y Gestión de Salud de la Universidad Internacional de Florida, explica que como economista de salud y madre, quería entender cuánto tiempo pasan los niños en las pantallas.

“Tengo curiosidad como padre, así como también como investigador, para comprender cuánto tiempo pasan nuestros hijos hoy en día en teléfonos inteligentes, iPads, televisión y todo tipo de pantallas”, dijo Chen.

Chen explica que en 1997, el tiempo de pantalla se definió como tiempo de televisión, videojuegos y computadoras. Para 2014, sin embargo, el tiempo de pantalla también incluía teléfonos celulares, tabletas, lectores electrónicos y dispositivos de aprendizaje. Cinco años más tarde, la lista de dispositivos es incluso más larga, y los datos utilizados en el estudio podrían ser anticuados.

La doctora Wendy Sue Swanson, pediatra general y directora de innovación digital del Hospital Pediátrico de Seattle, dice que no le sorprende el aumento del tiempo frente al televisor debido a las exigencias de la crianza moderna, pero de todos modos le preocupa.

“Cuando estamos ocupados y trabajamos en un par de empleos o estamos abrumados o somos padres solteros, el televisor es muy efectivo para captar la atención de nuestros hijos y hacer la convivencia en el hogar más fácil”, dijo Swanson.

No todas las pantallas fueron hechas igual

Swanson, que no participó en el estudio, se preocupa de que los lectores electrónicos y los dispositivos de aprendizaje estén en la misma categoría que otras pantallas.

“Quiero que se piense de manera diferente”, dijo. “Cuando miro a mis propios hijos interactuar con iPads, televisores y tabletas frente a un e-reader, creo que son dispositivos diferentes, y no quiero que sean agrupados”.

Swanson también explica que, además de tener en cuenta el tiempo total de la pantalla, debemos considerar el contenido.

“La programación ha mejorado cada vez más para captar la atención de nuestros niños”, dijo. “Y aunque esto es provocativo y convincente para sus mentes, también los prepara para esta expectativa de que el mundo se mueva a un cierto ritmo, y sabemos que no”.

Swanson se refiere a las caricaturas cada vez más coloridas y rápidas que conforman la mayoría de los programas de video, juegos y aplicaciones para niños.

Tiempo de pantalla y desarrollo del cerebro

El tiempo de pantalla excesivo temprano en la vida se ha asociado con retrasos cognitivos, del lenguaje y emocionales, probablemente porque el tiempo de pantalla disminuye el tiempo que los niños pasan interactuando con los padres.

El exceso de tiempo en la pantalla también se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad y trastornos del sueño en los niños.

Debido a esto, en 2016 la Academia Estadounidense de Pediatría recomendó evitar las pantallas por completo en niños menores de 18 meses, viendo únicamente programación de alta calidad y observación conjunta entre 18 meses y 2 años, y limitando el tiempo de pantalla a una hora por día para niños de 2 a 5 años.

“Mientras se desarrolla el cerebro de un niño, particularmente en los primeros dos o tres años de vida, el cerebro está haciendo conexiones novedosas y locas. Es cableado y cableado”, dijo Swanson.

Es en estas edades tempranas donde es más importante que a los niños se les permita jugar creativamente y que los padres interactúen con ellos a un ritmo apropiado para su etapa de desarrollo, dijo.

Encontrando un equilibrio

Por muy importante que sea limitar el tiempo de pantalla, Swanson también es realista acerca de las expectativas puestas en los padres de hoy en día.

“Con comprensión y empatía decimos que tiene sentido que la gente haga esto”, dijo Swanson. “No lo hacen por ideas maliciosas, perjudiciales o negligencias. Lo hacen porque es una solución fácil para una situación compleja: un niño frustrado, hambriento y cansado, y un padre frustrado, hambriento y cansado”.

Los padres con más tensión pueden depender más del televisor para ayudarse en el cuidado de los niños. En el nuevo estudio, los padres de los niños que pasaron la mayor parte del tiempo frente a las pantallas tenían más probabilidades de pertenecer a entornos socioeconómicos más bajos.

Al darse cuenta de que el tiempo de pantalla debe ser visto en el contexto de si las familias tienen suficiente apoyo y cuidado infantil apropiado, Swanson insta a las familias a limitar el tiempo de pantalla tanto como puedan.

“Entiendo por qué lo haces. Yo también lo hago”, dijo Swanson. “Pero todos nosotros tenemos que trabajar muy duro para darnos cuenta de que es una solución súper fácil y la forma más dura podría ser mejor y, al final, podría ser más beneficiosa”.

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