Infancia: Experiencia viva o experiencia virtual

¿Recuerdas cuáles eran tus actividades preferidas cuando eras niño/niña?
Al día de hoy, más de 70% me han contestado que eran salir a jugar a la calle, ir al parque, andar en bicicleta y/o patines, jugar turista, palitos chinos y diversos juegos de mesa.

Aún con tanta variedad de juegos, considero que durante la primera infancia todos estos juegos poseen dos características en común de gran importancia:
a) Favorecer la experiencia viva y
b) promover la socialización directa.

Hoy en día, en la era digital, está disminuyendo de manera notable la convivencia con los demás y, si partimos de la idea de que todo en la vida es experiencia, en la era digital se tiene que diferenciar entre experiencia viva y experiencia virtual.

Un día me tocó ir en un elevador al que entró una señora con dos niñas pequeñas. Una de ellas llevaba un celular y la otra estaba llorando porque también lo quería. Su mamá le dijo que se lo diera a ella porque ya iban al parque; la que lo tenía se puso a llorar porque quería jugar con el celular, su mamá se enojó y le dijo que si quería estar en el celular ya no irían al parque, porque el parque era para jugar y correr, no para estar en el celular. La niña le dijo que entonces no fueran al parque, pero su mamá se molestó y le quitó el celular.

Con este ejemplo podemos ver cómo los niños ya llegan a preferir jugar con el celular que salir a correr y jugar en el parque donde hay más niños y naturaleza.

Igualmente se podría decir que se están perdiendo de una parte fundamental de su niñez y en general del desarrollo, ya que un niño debe aprovechar toda su energía y mantener su cuerpo en movimiento y su cerebro ejercitándose constantemente.

Sin duda la era digital aporta nuevos conocimientos promueve diversas habilidades y trae consigo nuevas oportunidades; sin embargo, en la infancia los menores necesitan aprender a través de la experiencia directa y de la interacción para desarrollar estrategias que les ayuden a cuidar de sí mismos, a desenvolverse y a convivir. A los menores les corresponde:

  • preguntar y profundizar sobre las cosas que conocen a su alrededor
  • desarrollar su motricidad al correr, escalar árboles y hasta saltar en los charcos
  • probarse a sí mismos por medio de diversos juegos y actividades
  • aprender a cuidarse en el día a día
  • interactuar de manera presencial para aprender estrategias que favorezcan la socialización y la expresión afectiva
  • aprender el valor y la importancia de la comunicación a nivel personal

Necesitan ganar experiencia para conocer, por sí mismos, cómo funciona el mundo.

Por Gabriela Oseguera