La curiosidad ante la tecnología digital

La curiosidad es una necesidad emocional y una fortaleza del ser humano que va surgiendo conforme está en contacto con estímulos externos.La curiosidad está caracterizada por un interés por las experiencias y las cosas, la capacidad de encontrar, explorar y descubrir. Dicha fortaleza nos desarrolla como personas, ya que construye nuestro conocimiento, habilidades, relaciones y experiencias. Entre los 3 y 7 años se hace manifiesta la curiosidad cuando escuchamos los constantes “porqués” que demuestran el interés de los niños por comprender y aprender, por dar respuestas a sus interrogantes. Conforme crecen y su capacidad reflexiva es mayor, es esperado que los chicos y las chicas sean atraídos por estímulos nuevos, por situaciones que comparten con sus pares y por cuestionamientos que forman parte de su edad.

Las redes sociales representan hoy en día, una de las tantas alternativas que atraen la curiosidad porque ofrece información sobre la vida de los demás, facilita la búsqueda de información de una manera rápida y ofrece todo tipo de sorpresas, conocimientos, imágenes, ¡muchas veces inimaginables! 

Si bien la curiosidad nos invita a mantener una actitud de descubrimiento y admiración ante la vida, también nos puede exponer a información que, según la edad y los conocimientos, pueda convertirse en inadecuada, es decir, en textos e imágenes poco digeribles e inadecuados para la persona.

Recuerdo el caso de una chica que llegó al consultorio debido a que a sus 10 años fue inducida por sus amigas para ver una serie cuyo tema central era la prostitución, y a pesar de que esta chica contaba con las advertencias y valores bien infundados de parte de su familia, la curiosidad le ganó y acabó viendo la serie durante 6 meses aproximadamente. 

Cuando su tía se dio cuenta y le comentó a su mamá, su primera reacción fue de enojo y frustración al darse cuenta de que su hija no había seguido sus indicaciones y había perdido su confianza. Por su parte, el padre de la chica mostró decepción y enojo al no poder comprender las razones que llevaron a su hija a ver dicha serie durante tanto tiempo. De entrada, les reconocí su disposición para que, a pesar del enojo y la decepción, ambos estuvieran buscando ayuda psicológica para hacer de dicho evento, una posibilidad de aprendizaje y crecimiento tanto a nivel individual como familiar. También se llevó a cabo un trabajo psicoeducativo para abordar el tema de la sexualidad con el fin de, comprender la curiosidad que surgió alrededor de dicho tema, aclarar dudas y diferenciar los elementos que forman parte de la prostitución, diferentes a los que conforman una educación sexual sana.

Este caso, nos confirman que la curiosidad puede llevar a nuestros hijos a tomar caminos que de momento no sean los adecuados para su desarrollo emocional, sin embargo, sucesos como éstos se convierten en una posibilidad para analizar cuestiones de confianza, comunicación, apertura o rigidez, entre otros, dentro del ámbito familiar. 

Si tu, llegas a enfrentar una situación parecida, ojalá y puedas comprender la curiosidad por encima del enojo y puedas también pedir ayuda profesional para que cada miembro de la familia cuente con un espacio para expresar sus emociones y para recibir en orientación psicoeducativa y atender las necesidades emocionales correspondientes. No estás sol@, déjanos acompañarte y guiarte cuando te sientes enojad@, impotente y frustrado

Por Gabriela Oseguera